miércoles, 4 de enero de 2012

Carta de dos Reyes al otro Rey

Mañana, Álvaro, trocito de mi vida, vivirás la noche más mágica del año. Tus deseos se harán realidad por el arte mágico que sólo nace del Amor y la Generosidad. Todo lo que pediste en aquella carta que te ayudaron a redactar, aparecerá en tus zapatitos limpiados para la ocasión.

Pero, sin embargo, ahora que tú y yo estamos solos, quiero contarte una duda que siempre tuve. Y mi duda consiste en pensar que si todos los humanos, llegando este día, escribimos cartas a los Reyes Magos pidiendo nuestros regalos justificando habernos portado bien, a ellos, que son los mejores, los más bondadosos, ¿ quién les regala? ¿ qué regalos pueden traerles?.

Cuentan, querido niño, que un día el Rey Gaspar estaba triste porque se hacía la misma pregunta. Él, viajero incansable, que desde Oriente acudía puntualmente a la cita cada noche del 5 de Enero de cada año durante muchos siglos, nadie había reparado en que también deseaba un regalo que premiara su bondadoso carácter. Sus compañeros de viaje, repararon que aquél año Gaspar cumplía con su misión, pero ya no subía los balcones ni trepaba chimeneas con la jovialidad de años anteriores.... Y comenzaron a preocuparse.

Melchor, el más anciano y más sabio de todos ellos, tomó la iniciativa, pues le preocupaba ver triste a Gaspar y no queria que aquello acabara por arruinar la ilusión de millones de pequeños que, como tú, Álvaro, esperaban ansiosos el nuevo amanecer del Día de la Ilusión. Por eso, propuso a Baltasar escribirle a los Reyes Magos una carta pidiéndole un regalo para su compañero y amigo Gaspar.

Y esa carta, que llevaba en el pico el Pájaro Pinzón y que pude leer mientras descansaba en el alfeizar de la terraza, mirando los geranios que ya me ayudas a regar, decía así:


" Ante el caos del universo en constante expansión, la imparable entropía de la materia y el desorden por doquier que reina en el mundo, el hombre ha generado un afán innato de ordenarlo todo.

Ahí tenemos ejemplos de las bibliotecas con libros clasificados por materias y autores, de ficheros de texto -y fotos!- convenientemente archivados en carpetas virtuales de nuestro ordenador, de museos guardadores de restos de cualquier aspecto del pasado o de coleccionistas de todo tipo de adminículos al estilo del señor Marés.

Además, en otros aspectos de poner orden al precipitado desorden que nos rodea, tenemos ejemplos como los botellines de tercio empaquetados de a seis y, a su vez, en retráctiles de sesenta sobre palets de madera, guardados en formación de tres por diez por dos de altura dentro de un container de transporte y dentro, a su vez y junto a muchos containers más, de la bodega de un buque dispuestos a triunfar, como San Miguel, en el nuevo mundo. Una cantidad ingente de cerveza, en una cantidad aún más irreverente de envases. Todo un despilfarro… no?

Y es que el hombre intenta siempre, irremediablemente, poner orden a las cosas. Y las cosas en orden. Hay un sitio para cada cosa y hay cosas para ponerlas en cada lugar. Por ello este llamado “ser humano” ha inventado todo tipo de envases y enseres para meterlo todo dentro de algún continente. Claro está, el continente debe ser apropiado para cada función: armarios para almacenajes estáticos, cajas para el de trasporte, fundas para preservar objetos…

Y es entonces cuando, de pronto, aparece ante ti un objeto dispuesto a contener efímeramente, aunque de manera ordenada, artículos que cubren algunas de las necesidades básicas de los “momentos” que te brinda “tu” vida.

Entonces, piensas… ¿Y porqué no? Y vas y lo compras, y para no perder la tradición de poner una cosa dentro de otra, pides que te lo pongan en una bolsa de plástico, luego envuelto en papel y, luego, el paquete en una caja. Y así ese enigmático objeto se convierte en… tu regalo procedente de los otros dos reyes mágicos".




...Y se lo trajeron los Reyes.

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3 comentarios:

KALMA dijo...

Buenos días Malvís, el orden de las cosas... Recuerdo una vez que los reyes envolvieron tan bien el regalo, con un papel tan bonito y vistoso, que el niño que apenas contaba con 3 años se puso a jugar con la caja, los humanos adultos en nuestro afán de ordenar. Qué los reyes te traigan muchos regalitos Álvaro y a tú abuelo, que ha sido muy bueno.
Un beso.

Baruk dijo...

Cuando uno no tiene suficiente "fuerza" para escribir su deseo, siempre es bueno contar con alguien que la escriba para ti.

Menuda suerte la de Gaspar!!

pallaferro dijo...

Álvaro, se nota que este año has sido un niño muy bueno... !por el montón de juguetes que te han traído los Reyes!

!Ah!, Álvaro, ¿Y sabes lo que ocurrió después?, pues que el Rey Gaspar, al abrir su regalo, comprendió la magia que hay en ellos. Pues esa maleta estaba llena, repleta, de abrazos.

Menuda suerte la de Gaspar!

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Escucha, niño mío, ahora que yo y tú, Álvaro, estamos solos, te quiero contar un cuento:
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